
En
el corazón del Mediterráneo, para la mayoría
de navegantes, este maravilloso archipiélago reúne
en efecto, las mejores condiciones naturales y los más
variados servicios para hacer de la navegación un placer
indescriptible.

Mallorca, por ejemplo, presenta una costa norte muy abrupta,
marcada por una sierra que alcanza los 1.500 metros y se precipita
al mar casi en vertical, para aquellos que quieran una navegación
menos exigente, la costa sur es más acogedora, llena
de calas y puertos bien abrigados, con la opción de visitar
la cercana isla de Cabrera, un paraíso marino, y Menorca
la isla más virgen, con unas calas idílicas y
puertos fantásticos, mientras que Ibiza, es la más
cálida en todos los sentidos.